Video original de Mario Quiros, publicado en YouTube.
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Resumen
Mario Quiros plantea que la discusión sobre la armonización eléctrica no debería reducirse a si el expediente 23.414 es bueno o malo, ni a una pelea de bandos sobre apoyar o destruir al ICE. Para él, el punto central es más profundo: Costa Rica necesita decidir qué modelo eléctrico quiere sostener durante los próximos 25 años y cómo ese modelo se conecta con empleo, inversión, competitividad y oportunidades para la gente.
El video parte de una idea sencilla: cuando se habla de electricidad, no se habla solo de recibos o de plantas de generación, sino de las condiciones reales que permiten atraer empresas, sostener empleos bien pagados y mantener actividades productivas de mayor valor. Quiros advierte que las empresas internacionales no toman decisiones por simpatía hacia Costa Rica, sino por costos, confiabilidad, disponibilidad energética, infraestructura, trámites y capacidad de crecimiento. Si la energía no alcanza, si falla mucho o si resulta más cara que en otros países competidores, esas inversiones pueden irse a México, Colombia, Vietnam u otros destinos.
También recuerda que Costa Rica es un país caro por decisiones históricas valiosas, como sostener un sistema de seguridad social fuerte. Precisamente por eso, dice, el país tiene que ser muy competitivo en lo demás: educación, infraestructura, conectividad, velocidad del Estado y electricidad. Desde esa lógica, prometer empleos de calidad, inteligencia artificial, semiconductores, ciencias de la vida o inversión fuera de la GAM no tiene sustento si no se explica con qué electricidad se va a sostener todo eso.
Uno de los datos que destaca es la magnitud de la inversión requerida: según el video, el país necesitaría miles de millones de dólares en generación y distribución eléctrica en los próximos años. Quiros sostiene que el ICE por sí solo no tendría suficiente espacio financiero para cubrir todo ese reto, por lo que cualquier posición seria debería explicar cómo se financiará la expansión, cómo se garantizará generación suficiente y cómo se mantendrán tarifas competitivas sin colapsar el sistema.
El mensaje también interpela a todos los sectores políticos. A quienes rechazan el proyecto les dice que es legítimo hacerlo, pero que deben presentar una propuesta real sobre el modelo eléctrico, no solo principios generales o una respuesta de emergencia. A quienes lo apoyan, les exige explicar cómo se protegerá al usuario, cómo se evitarán abusos y cómo se mantendrá el rol estratégico del Estado.
La conclusión es que defender al ICE no significa congelarlo en el tiempo. El reto, según Quiros, es construir un sistema eléctrico donde el ICE conserve un papel estratégico, donde haya energía limpia y suficiente, donde las tarifas no saquen al país del juego de atracción de inversión y donde las instituciones se adapten a las necesidades actuales. En síntesis: si el proyecto no es la respuesta, entonces hay que poner sobre la mesa un plan de verdad.